viernes, 3 de noviembre de 2017

Falta de originalidad o de qué?

Que debemos de pensar o con que actitud debemos de responder cuando creamos algo y después de un tiempo vemos que otros han utilizado el nombre que a nosotros se nos ocurrió para bautizar alguna de sus creaciones?

En el año 1999 cuando termine de grabar mi primera producción titulada “Despertando” empecé a buscar alguna compañía disquera que pudiera publicarla. En ese entonces la compañía Sony se encontraba establecida en el Perú así que me anime a probar con ellos. Me acerque a sus oficinas en el mes de enero del año 1999 y deje una copia del master de mi disco en el cual se incluía el nombre que recientemente le habíamos colocado al grupo tomando para ello una frase muy utilizada por los negros y criollos de Lima al referirse a aquellos que son buenas personas, honestas, serviciales y humildes. Mi abuela en vez de decir que una persona era chévere decía que esa persona era bien de adentro y yo crecí escuchando mucho esa frase en mi entorno familiar. Originalmente la idea del nombre era “los del callejón”, pero buscando algo que suene más peruano y tenga un significado similar, llegue a la conclusión de que el nombre del grupo seria “Los de adentro” y este sería nuestro disco debut (espero que nadie tome el nombre de los del callejón, eso ya sería realmente el colmo). La empresa Sony se mostró muy interesada por nuestra producción (al parecer lo que les interesaba era apropiarse del nombre), pues luego de un par de semanas llame por teléfono y me dijeron que el producto les interesaba pero que debía de esperar un poco más, que ellos se comunicarían pronto conmigo. Pasaron unas semanas más y al no tener noticias de la empresa decidí acercarme a sus oficinas, a lo que ellos me dijeron que aún no tomaban una decisión pero que si estaban interesados, que tuviera paciencia. Pasaron unas semanas más, trascurria el mes de abril y nuevamente me acerque a sus oficinas, la respuesta fue la misma y al tratarse de una empresa de la magnitud de Sony les respondí que esperaría un poco más. Paso un tiempo más y nuevamente la misma respuesta. En el mes de julio, es decir después de seis meses desde que deje la copia del master para que ellos evaluaran si la publicarían, volví a acercarme a sus oficinas, pero esta vez decidido a retirar el material que les había entregado si es que la respuesta continuaba siendo negativa, y bueno, al llegar a sus instalaciones nuevamente recibí la misma respuesta a lo que les solicite que me devolvieran todo el material cosa que hicieron sin titubear. Pasó solo un mes más, estábamos a mediados del mes de agosto cuando por un canal de música del cable veo a un grupo juvenil de rock colombiano producido por Sony haciendo su debut bajo el nombre de “Los de adentro”, es decir, nos robaron el nombre descaradamente. Nunca pude realizar ningún tipo de reclamo ya que nosotros no habíamos registrado el nombre del grupo. Personalmente no quise llevar a cabo ninguna acción en su contra porque yo soy del tipo de personas que siempre cree que todo da vueltas, que nunca debes de hacerle a otros lo que no quieres que te hagan a ti. Pero como esas cosas que no se hacen por el camino correcto generalmente fracasan, el grupo de muchachos colombianos se separaron en 1991, es decir que habían pasado menos de dos años desde que habían robado nuestro nombre y ya no se encontraban más juntos por problemas internos. Cabe mencionar que aquella frase de la “gente que es de adentro” la cual escuche en mi entorno familiar desde niño nunca se utiliza en Colombia tal como lo pude confirmar luego de una ardua investigación, lo cual refuerza aún más lo que la empresa Sony hizo que fue apropiarse de nuestro nombre. Es una lástima que sucedan estas cosas, además durante los seis meses durante los cuales la Sony me estuvo dando cualquier excusa para dilatar una respuesta, hicieron toda la producción del grupo juvenil colombiano.

En el año 2010 empecé a escribir una canción en el género de zamacueca a la cual le puse por título “Detrás del mar”. Después de un tiempo al encontrarme buscando un nombre para mi segunda producción de música afroperuana, se me ocurrió componer una nueva canción y colocarle por nombre “zamacueca del mar”, nombre que derivo de alguna manera de aquella canción que compuse y que como ya mencione, le coloque por nombre “detrás del mar”. En el año 2013 publique mi disco titulado “zamacueca del mar” el cual llego a ser prenominado a los premios Grammy latinos. Después de un tiempo navegando por internet me di con la sorpresa de que habían otros músicos peruanos que habían bautizado a alguna nueva canción con un nombre definitivamente tomado de mi canción zamacueca del mar, llevaban por título por mencionar algo parecido como “landó del mar” o “canción del mar”. La verdad es que cosas como estas me causan gracia, me da risa la falta de originalidad de algunas personas al nombrar sus creaciones tomando referencia de lo que otros ya han creado.

En el año 2002 me encontraba sentado en el malecón de Miraflores con unas hojas de papel pentragramado escribiendo una nueva melodía a la cual titule “parque del amor” ya que en ese momento me encontraba sentado justamente debajo de aquella pareja de enamorados que inmortalizo nuestro querido Víctor Delfín. La melodía que escribí es un landó sensual y romántico el cual fue grabado para ser incluido en mi disco “cosas de negros” publicado en el año 2004. Hace poco me encontré con una composición de otra persona que lleva por título el mismo nombre, y bueno no es que tampoco sea un nombre tan original, pero yo en el lugar de los otros creativos buscaría alternativas, pues si me entero que existe una canción que se llama “la flor de la canela” me imagino que no usaría el mismo nombre ni nada parecido para colocárselo a una de mis canciones, o tampoco le pondría a una de mis canciones “puente de los suspiros” porque sé que ya alguna persona le ha colocado ese nombre a una de sus canciones. Si fuera así de fácil entonces mañana mismo escribiré una canción y le colocare “oye como va”, o “José Antonio” o “las mañanitas”. Y de mi nuevo proyecto titulado "Visceral" en el cual vengo trabajando hace varios años ya mejor no digo nada  (por ahora).



Es inevitable sonreír al escribir estas líneas, es que realmente me cago de risa cuando descubro estas cosas que suceden, ustedes no? Yo siempre prefiero reírme antes de molestarme o renegar, creo que son cojudeces.

sábado, 6 de mayo de 2017

La practica de la flauta

¿Se puede acaso aprender algo acerca de un instrumento o un arte sin practicarlo?
La dificultad en el aprendizaje de un instrumento aumenta por el hecho de que la mayoría de los aspirantes a músicos de hoy en día, esperan recibir una fórmula que diga “Cómo debe usted practicar” esperando tal vez que se les especifique cómo hacerlo durante las horas diarias que practica, minuto a minuto, y eso significa, en este caso, que el maestro les diga todo. Sin embargo, pienso que el alumno debe de tomar sólo como referencia las pautas que se les da para practicar diariamente porque es muy importante que también utilice su fantasía, cree sus propios ejercicios, sea duro al auto criticarse y exigente consigo mismo.
La práctica de un instrumento como la flauta debe ser tomada como una experiencia personal que sólo podremos tener por y para nosotros mismos.
La práctica de la flauta y la de cualquier instrumento o expresión artística en general, tiene ciertos requisitos generales, independientes por completo de que sea pintura, danza, teatro o música. En primer lugar, la práctica de un arte requiere disciplina. Si lo que lo motiva se expresa como “estoy en el estado de ánimo apropiado” podría pensarse que dicha práctica constituye un hobby agradable o entretenido, más nunca una dedicación que lleve a proyectarse a un maestro en ese arte. Esto debe quedar muy claro: ¡la práctica si hace al maestro!.
Sin embargo, no se trata únicamente de la disciplina relativa a la práctica de un arte en particular, sino de la disciplina durante toda la vida. Cuando un instrumento  se practica con mucha dedicación por algunos años (normalmente en el período de aprendizaje), se llegan a poseer capacidades que nadie nos quitará por el resto de nuestras vidas; pero hay otras habilidades y destrezas que si no se siguen practicando diariamente nos abandonarán en corto tiempo, como el sonido, el dedaje, los matices y otros elementos.
Podría pensarse que para el hombre moderno no hay nada más fácil de aprender que la disciplina. ¿Acaso no pasamos ocho horas diarias en el trabajo, donde tenemos una estricta rutina, de una manera disciplinada? En cambio, es cierto también que el hombre moderno es excesivamente indisciplinado fuera de la esfera de su trabajo.  Cuando no trabaja, prefiere ser ocioso, haraganear, o, para usar una palabra más agradable: ¡relajarse! Ese deseo de no hacer nada constituye, en gran parte, una reacción contra la rutinización de la vida. Como el hombre está obligado durante ocho horas diarias a gastar su energía con fines ajenos, en formas que no le son propias sino prescritas por el ritmo de trabajo, se rebela y su rebeldía toma la forma de una complacencia infantil para consigo mismo. Asimismo, en la batalla contra el autoritarismo, el hombre ha llegado a desconfiar de toda disciplina. Sin esa disciplina empero, la vida se torna caótica y carece de concentración.
Vemos pues, que la mayoría de la gente que nos rodea debe trabajar ocho horas diarias encerrada entre cuatro paredes; en cambio los músicos, en cierta forma, somos “libres”. Entonces, ¿qué nos cuesta practicar un instrumento como la flauta por lo menos durante cuatro horas diarias?  Eso significa utilizar la mitad del tiempo de un trabajo de rutina. Y por si fuera poco, ¡tocar la flauta nos gusta!... entonces, creo que deberíamos meditar un poco acerca de esto.
Reflexionemos un poco de la concentración al practicar la flauta. Como todos sabemos, la concentración es una condición indispensable para el dominio de un instrumento; no obstante, en nuestra cultura, la concentración es aún más difícil de lograr que la auto disciplina. Muchos músicos toman su instrumento -supuestamente para practicar-, y al hacerlo están pensando en cualquier otra cosa, o tal vez están mirando por la ventana a ver qué pasa del otro lado, en vez de concentrarse en sus dedos, en el sonido, en la relajación, en la música, en el estilo de la pieza, etc. ¿Por qué no podemos concentrarnos cuando estamos a solas con nuestro instrumento?.
En la práctica de la flauta como en la de cualquier otro instrumento se requiere de mucha paciencia, al realizar los ejercicios de sonido en diferentes matices será muy difícil conseguir, desde un principio, un sonido que satisfaga al alumno y al maestro, pero si continuamos practicándolo diariamente con mucha paciencia, buscando la embocadura perfecta o más adecuada, llegará un día en que saldrá sin ningún esfuerzo causándonos quizá una grata sorpresa.  Lo mismo sucede al practicar una escala; la igualdad de los dedos al principio será irregular, pero si lo hacemos con paciencia y lo practicamos desde el principio muy lentamente y con la ayuda de un metrónomo, obtendremos buenos resultados en un plazo no muy largo.
Otra condición para aprender cualquier instrumento es, tener una preocupación suprema por el dominio del arte. Si dicho arte no es algo de suprema importancia, el discípulo jamás lo dominará; será, en el mejor de los casos, un buen aficionado, pero nunca llegará a ser un maestro. Esta condición es tan necesaria para el arte de tocar la flauta como para la de cualquier otro instrumento.
Por último, debe señalarse con respecto a las condiciones generales para dominar un arte que en la mayoría de casos no se empieza por aprender a tocar el instrumento directamente sino que deben aprenderse primero un gran número de cosas que aparentemente no tendrían ninguna relación con él. En este caso, un aprendiz del arte de tocar la flauta comienza con la práctica de notas largas, ejercicios básicos y escalas.
Si se aspira a ser un maestro en cualquier arte, se debe dedicar toda la vida a él, o por lo menos, relacionada con él. Esto no significa el apartarnos u olvidarnos de otras actividades de vital importancia como la práctica de un deporte, la buena alimentación, la lectura, el descansar bien, etc. Sin embargo, pienso que cuando una persona decide hacer algo prioritario en su vida, sea lo que sea, debe hacerlo con mucha pasión.
César Peredo
Lima, 1990.


[1] Este artículo lo escribí tomando como inspiración lo escrito por Erick Fromm en El arte de amar.